
El tapete verde es esta noche estrellada en la que caigo, arrojado como el dado en un campo de posibles efímeros.
No tengo una razón para “considerarla mala”.
Siendo una caída ciega en la noche, supero mi voluntad a mi pesar (que no es en mí más que algo dado); y mi miedo es el grito de una libertad infinita.
Si no superase de un salto la naturaleza “estática y dada”, estaría definido por las leyes. Pero la naturaleza juega conmigo, me arroja. LEJOS de sí misma, más allá de las leyes, de los límites que la hacen amada de los humildes.
Soy el resultado de un juego, lo cual, si yo no existiera, no sería, lo cual podía no ser.
Soy, en medio de una inmensidad, un más que desborda esta inmensidad. Mi dicha y mi ser mismo dimanan de ese carácter desbordante.
Mi estupidez ha bendecido la naturaleza caritativa, arrodillada ante Dios.
Lo que soy (mi risa y mi dicha ebrias), no es por eso menos aventurado, confiado al azar, arrojado fuera en la noche, expulsado como un perro.
El viento de la verdad ha respondido como una bofetada a la mejilla ofrecida de la piedad.
El corazón es humano en tanto en cuanto se rebela (eso quise decir: ser un hombre es “no inclinarse ante la ley”).
Un poeta no justifica –no acepta- por completo la naturaleza. La verdadera poesía se halla fuera de las leyes. Pero la poesía, por último, acepta la poesía.
¡Cuándo aceptar la poesía la convierte en su término contrario (se vuelve mediadora de una aceptación)! Contengo el salto con el que superaría el universo, justifico el mundo que nos es dado, me conformo con él.
¡Insertarme en lo que me rodea, explicarme o no ver en mi insondable noche, sino una fábula para niños (tener una imagen o física o mitológica de mí mismo)! ¡No!…
Renunciaría al juego.
Me niego, me rebelo, pero porqué perderme. Si delirase sería simplemente natural.
El delirio poético ocupa un lugar en la naturaleza. La justifica, acepta embellecerla. El rechazo pertenece a la conciencia clara, que valora cuanto le acontece.
La clara distinción de los diversos posibles, el don de llegar hasta el último confín, son resultado de la atención serena. El juego sin retorno de mí mismo, el ir más allá de todo lo dado exige no sólo esa risa infinita, sino también esta meditación lenta (insensata, pero por exceso).
Es la penumbra y el equívoco. La poesía aleja al mismo tiempo de la noche y del día. No puede ni cuestionar ni accionar este mundo que me traba.
Esa amenaza suya se mantiene: la naturaleza puede aniquilarme —reducirme a lo que ella es, anular el juego al que yo juego por encima de ella— que exige mi locura, mi alegría, mi vigilia infinitas.
Relajarse retira del juego y el exceso de atención, lo mismo. El arrebato jubiloso, el salto desatinado y la calma lucidez se le exigen al jugador, hasta el día en que le abandona la suerte o la vida.
Me acerco a la poesía; pero para ofenderla.
En el juego que supera la naturaleza, es indiferente que yo la supere o que ella se supere en mí (ella es quizá toda entera exceso de sí misma), pero, con el tiempo, el exceso se inserta al fin en el orden de las cosas (moriré en ese momento).
He necesitado, para aprehender algo posible en medio de una evidente imposibilidad, figurarme primero la situación inversa.
Suponiendo que yo quiera limitarme al orden legal, tengo pocas posibilidades de lograrlo por entero: pecaré de inconsecuente, de rigor desafortunado…
En el rigor extremado, la exigencia de orden detenta un poder tan grande que no puede volverse contra sí misma. En la experiencia que de ello tienen los devotos (los místicos), la persona de Dios está situada en la cúspide de un sinsentido inmoral: el amor del devoto realiza en Dios —con el que se identifica— un exceso que, si lo asumiera personalmente, lo hincaría de rodillas, asqueado.
La reducción al orden fracasa, de cualquier modo: la devoción formal (sin exceso) conduce a la inconsecuencia. Por tanto, la tentativa inversa tiene probabilidades. Le es preciso seguir caminos tortuosos (risas, náuseas incesantes). En el plano en el que se representan esas cosas, cada elemento se convierte en su contrario incesantemente. Dios se carga de pronto de “horrible grandeza”. O la poesía deriva hacia el embellecimiento. A cada esfuerzo que hago por aprehenderlo, el objeto de mi anhelo se convierte en el contrario.
El fulgor de la poesía se manifiesta fuera de los momentos que alcanza en un desorden de muerte.
(Un común acuerdo sitúa aparte a los dos autores que sumaron al de la poesía el fulgor de un fracaso. El equívoco está ligado a sus nombres, pero uno y otro agotaron el sentido de la poesía que acaba en su contrario, en un sentimiento de odio a la poesía. La poesía que no se eleva al sinsentido de la poesía no es más que el vacío de la poesía, que la poesía bella.)
¿Para quién son esas serpientes?
Lo desconocido y la muerte… sin el mutismo de res, el único suficientemente sólido en tales caminos. En lo desconocido, ciego, sucumbo (renuncio a la eliminación razonada de los posibles).
La poesía no es un conocimiento de sí, y menos aún la experiencia de un lejano posible (de lo que anteriormente no existía) sino la simple evocación con palabras de posibilidades inaccesibles.
La evocación tiene sobre la experiencia la ventaja de una riqueza y de una facilidad infinita pero aparta de la experiencia (esencialmente paralizada).
Sin la exuberancia de la evocación, la experiencia sería razonable. Comienza a partir de mi locura, si la impotencia de la evocación me asquea.
La poesía abre la noche al exceso del deseo. La noche que han dejado los estragos de la poesía es en mí la medida de un rechazo —de mi loca voluntad de desbordar el mundo—. También la poesía desbordaba ese mundo, pero no podía cambiarme.
Mi libertad ficticia aseguró ante todo que no destruía la ley de lo dado por la naturaleza. Si me hubiera conformado, me habría sometido con el tiempo a la dimensión de lo dado.
Continuaba cuestionando los límites del mundo, al ver la miseria de quien con ellos se conforma, y no pude soportar por mucho tiempo lo fácil de la ficción: yo le exigía la realidad, me volví loco.
Si mentía, me quedaba en el plano de la poesía, de una superación verbal del mundo. Si perseveraba en una denigración ciega del mundo, mi denigración era falsa (como la superación). En cierto modo, mi conformidad con el mundo se profundizaba. Pero al no poder mentir a sabiendas, me volví loco (capaz de ignorar la verdad). O al no saber ya, para mi solo, representar la comedia de un delirio, me volví loco pero interiormente: viví la experiencia de la noche.
La poesía dio simplemente un giro: escapé por ella del mundo del discurso, que para mi se había convertido en el mundo natural, entré con ella en una especie de tumba donde la infinitud de lo posible nacía de la muerte del mundo lógico.
Al morir la lógica, daba a luz locas riquezas. Pero lo posible evocado no es sino irreal, la muerte del mundo lógico es irreal, todo es turbio y huidizo en esta oscuridad relativa. Puedo burlarme de mí mismo y de los demás: ¡todo lo real carece de valor, todo valor es irreal! De allí esa facilidad y esa fatalidad de deslizamientos en los que ignoro si miento o estoy loco. La necesidad de la noche procede de esa situación desafortunada.
La noche no podía sino desviarse de todo ello.
El cuestionarlo todo nacía de la exasperación de un deseo, ¡que no podía abocar al vacío!
El objeto de mi deseo era, en primer lugar, la ilusión y no pudo ser más que en segundo lugar el vacío de la desilusión.
El cuestionamiento sin deseo es formal, indiferente. No es de ello de lo que podría decirse: “Es idéntico al hombre”.
La poesía revela un poder de lo desconocido. Pero lo desconocido no es más que un vacío insignificante, si no es el objeto de un deseo. La poesía es término medio, oculta lo conocido en lo desconocido: es lo desconocido ornado de los colores cegadores y de la apariencia de un sol.
Deslumbrado por mil figuras en las que se componen el tedio, la impaciencia y el amor. Ahora mi deseo sólo tiene un objeto: lo que hay más allá de esas mil figuras y la noche.
Pero en la noche miente el deseo, y de esa forma, deja de parecer su objeto. Esa existencia que yo he llevado “en la noche” se asemeja a la del amante cuando muere el ser amado, a la de Orestes al enterarse del suicidio de Hermione. No puede reconocer en la naturaleza de la noche “lo que ella esperaban”.

Abattez mes branches
sciez-moi en morceaux
les oiseaux continuent à chanter
dans mes racines
Des pierres lancées
contre moi
j’ai construit les murs
de ma maison
***
Marcher
sans rien atteindre
jusqu’à devenir chemin
***
L’oiseau en plein vol
se jette
contre le soleil
et le fracasse
Chaque soir
le paradis brûle
***
Il n’y a pas de différence
entre l’intérieur et l’extérieur
entre les paroles et les pierres
En les soulevant
tu me trouveras
orvet
enroulée sur moi-même
***
J’ignore
si je vis dans l’ordre
ou le désordre
Si aujourd’hui est hier
ou demain
Ou les deux ensemble
***
Ma porte d’entrée
fournira le bois
de mon cercueil
Que la possibilité
de l’ouvert demeure
***
Tu dors
face au mur
écran de tes rêves
qui projette les tares secrètes
de ton sang
***
Un homme puissant
comme un fleuve
traverse mon lit
Il le transforme
à la fois
en réserve naturelle
en champ d’expérimentation
en abattoir
***
Tu prononces mon nom
comme celui d’un étang
Tu as dépossédé
mes rives
Héron
tu régnes sur mes eaux
***
J’aime te sentir
sur moi
pont écroulé
Ma rivière
t’accueillera
et polira tes pierres
***
Face à la mort
mon père évoque son passé -
son cœur s’ouvre
telle une vieille armoire
qui craque
Soudainement
nous suffoquons
sous une couche
de poussière épaisse
***
Ma mère est morte -
Je la retiens comme les larmes
que je ne peux verser
Abatid mis ramas
cortadme en pedazos
las aves continúan cantando
en mis raíces
Con las piedras arrojadas
contra mí
he construido los muros
de mi casa
***
Andar
sin llegar a nada
hasta convertirse en camino
***
El ave en pleno vuelo
se arroja
contra el sol
y lo hace pedazos
Cada atardecer
el paraíso arde
***
No hay diferencia
entre el interior y el exterior
entre las palabras y las piedras
Al levantarlas
me encontrarás
anfisbena
enrollada sobre mí misma.
***
Ignoro
si vivo en el orden
o el desorden
Si el día de hoy es ayer
o mañana
O los dos a la vez
***
Mi puerta de entrada
proveerá la madera
de mi ataúd
Que la posibilidad
de lo abierto permanezca
***
Duermes
de cara al muro
pantalla de tus sueños
que proyecta las taras secretas
de tu sangre
***
Un hombre poderoso
como un río
atraviesa mi lecho
Lo transforma
a la vez
en reserva natural
en campo de experimentación
en matadero
***
Tú pronuncias mi nombre
como si fuera un estanque
Tú has despojado
mis orillas
Garza
tú reinas sobre mis aguas
***
Me gusta sentirte
sobre mí
puente derrumbado
Mi cauce
te acogerá
y pulirá tus piedras
***
De cara a la muerte
mi padre evoca su pasado -
su corazón se abre
como un viejo armario
que cruje
Repentinamente
nos ahogamos
bajo una capa
de polvo espeso
***
Mi madre está muerta -
La conservo como las lágrimas
Que no puedo verter
HERMANA MUERTE
Estás en el rojo terciopelo de mi vientre, en los gritos secretos que anuncian mi temblor de niña herida. Quiero mostrarme desnuda ante ti. Quiero que dispares el gatillo, que me ahorques, que me asfixies, que abras mis ojos hacia los horizontes marinos. De noche buscas a tus hijas iniciadas en el mal. No quiero que me salves. No lo repitas. Las campanas tocan a muerto. Invítame a ser un ama de cría. Mis manos abiertas reclaman sangre. Mi útero estrecho busca un pájaro desplumado. Nuestros besos mueren, tu lengua, la de mi hermana, la tuya, la mía. Si me tiendo en la cama me pudriré. Baja conmigo las escaleras. Cuece un caldo espeso para el diablo. Brotan lágrimas de mis senos. La luna celosa, ocupa mis ojos.
*****
Begoña Callejón (Almería, 1976) es poeta, narradora y editora. Ha publicado varios poemarios entre los que destaca el más sangriento de la literatura española contemporánea: “Cenicienta en sangre”.
Una entrevista con Iván Humanes acerca de Deriva (PUZ, 2012).
Julia Kristeva
Deriva (PUZ, 2012) se presentará en Barcelona el próximo miércoles 30 de mayo a las 19h en la librería La Central del Raval (C/Elisabets, 6-08002 Barcelona).
Intervendrán en la presentación Antonio Rodríguez y Òscar Solsona.
Aquí os dejo el enlace a la web de la librería donde se anuncia la presentación, y aquí una pequeña invitación: Presentación Deriva.
¡Seréis todos bienvenidos!

Collage original de Adriana Petit: www.adrianapetit.com
Deriva ya es un cuerpo.
Un cuerpo asombrado, con manchas y pliegues.
Y yo sé que lo mejor de este libro van a ser sus lectores. Los amigos, que ya están y dicen. Y quien en su lugar aparezca.
Agradecer es poco.
*Fotografía de Pepe Maiques
Deriva
Laia López Manrique
Prensas Universitarias de Zaragoza
La Gruta de las Palabras, 78
2012, 56 pp.; 13 x 19
978-84-15538-10-3
Más información en la web de Prensas Universitarias de Zaragoza: http://puz.unizar.es/detalle/1343/Deriva-0.html
Nota de la Universidad de Zaragoza:
http://www.unizar.es/actualidad/ficheros/20120426/7937/gp_78unizar.pdf
A la venta en librerías, en la web de Prensas Universitarias, http://puz.unizar.es, y en la tienda-librería del edificio Paraninfo, en horario de 10.00h a 14.00 h, y de 17.00h a 21.00h, de lunes a sábado.
Una colaboración en la Revista Détour: el poema Irena Dubrovna, sobre el inolvidable personaje de la mujer pantera de Jacques Tourneur (Cat People, 1942).
http://www.detour.es/bande/laia-lopez-manrique-irena-dubrovna-cat-people.htm

dentro, y apetecía
entrar en ella,
quitarse la ropa, quedarse
desnudo dentro de aquella sonrisa.
Álex Chico sobre su poemario Dimensión de la frontera (Ediciones Isla de Siltolá, 2011)
Stefano Massari
Roma, 1969
salgo . el lobo prende fuego a la noche .
tengo la lengua llena de pozos .
como si fuera el cauce de tierra
donde caminas y excavas .
soy yo la lana que te venda las manos .
el viento que remansa en tu cuello .
la libertad que esperas detrás del silencio .
* * *
la verdad con que estrecho tu sueño en nuestras mañanas
no tiene nombre en ninguna vida
es sólo herida fiel en la espalda
mano que aspira entera a protegerte
de la obra nerviosa
del hierro y de los destinos
En: Campo de Retama. 13 poetas italianos contemporáneos. Selección y traducción de Eloy Santos.
Publicado por Fundación Inquietudes (2010). http://www.fundacioninquietudes.org/docs/publicaciones/Manual-de-instrucciones-03-Campo-de-retama.pdf
El País ¿Qué función cumple la poesía ante la crueldad del mundo?
Wislawa El mundo es cruel, pero merece también otros calificativos más compasivos. Si únicamente fuera cruel, la gente hace mucho tiempo que no estaría aquí. Habría aquí y allá algunos escombros y crecerían algunas plantas. Plantas anónimas, porque no habría nadie que les diera nombre.


